Película de zombis más taquillera de la historia

Puede que La noche de los muertos vivientes (George Romero 1968) sea una crítica a la Guerra de Vietnam y el racismo en EE UU. Y que Amanecer de los muertos (Zach Snyder 2004) realice una reflexión sobre los destrozos del capitalismo. Pero a Ruben Fleischer, director de Bienvenidos a Zombieland, la película de zombis más exitosa de la historia (100 millones de dólares de recaudación la avalan), le trae sin cuidado: “Me da igual el significado político que hayan tenido las películas de zombis. Yo sólo quiero entretener al personal con una comedia”.

Tal vez en eso resida el encanto del filme, que se estrena mañana. Cuando Roland Emmerich nos lanza a las retinas la catastrofista 2012, cuando Cormac McCarthy gana el Pulitzer con la apocalíptica La carretera, cuando el mundo se moviliza contra el cambio climático, Fleischer y sus secuaces deciden reírse del fin del mundo. “La risa debe ser liberadora. Pasamos por momentos muy duros y debemos ayudar a la gente a superarlos. Esa es la misión básica del cine”.

También por eso, cuando uno pregunta por sus filmes favoritos a este debutante que ha rodado una historia sobre el Apocalipsis, en casi ninguna de sus listas figura el género de terror: “El fondo de esta película es 100% John Hughes [director de El club de los cinco, recientemente fallecido]. Un chico que no triunfa con las chicas se enamora de la mujer equivocada. Es como La chica de rosa pero con zombis”.

Reglas para matar

La historia en sí de Bienvenidos a Zombieland no da mucho juego: gente que no tiene nada que ver entre sí se une para llevar a una niña pequeña a un parque de atracciones. Sin embargo, sorprende su factura formal, con un uso de lo más curioso de la infografía, que se superpone sobre las imágenes para contarnos las reglas que se deben seguir para sobrevivir a los zombis.

Fleischer revela que ese aspecto está directamente ligado con su labor como director de videoclips (M.I.A. y su Galang, por ejemplo) o publicitario (suyos son algunos de los clips de la campaña de Burger King con el cabezón). “Soy más sensible al tema que otros directores, pero no soy el primero que incluye infografías en un filme: ahí están El Club de la lucha o Guía del Autoestopista Galáctico. Pero era un reto intentar llevar las sobreimpresiones más lejos”, explica.

Fleischer se ha convertido en un niño mimado de Hollywood, lugar en el que cualquiera que gaste poco dinero y gane mucho es saludado como un nuevo Mesías. Sin embargo, lo más asombroso han sido las buenas críticas que cosechó en EEUU, algo inaudito si tenemos en cuenta que, básicamente, se trata de un remake (bastante disimulado, pero remake) de la muchísimo más caústica Zombies Party (Ed Wright, 2004). “No estoy de acuerdo con esa opinión. Nuestra película ocurre dos meses después, no cuando estalla la plaga; sus zombis son lentos, y los nuestros son muy rápidos; Zombies Party es terriblemente británica, y la nuestra terriblemente americana”, alega.

Suponemos que con americana se refiere a ese toque de western, de adoración por las armas de fuego que inunda todo el metraje. En este sentido, sorprende (y mucho) la interpretación de Abigail Breslin, la niña de Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006), que reparte balazos a diestro y siniestro como si estuviera en El Álamo ¡con 13 años! “Me he dado cuenta de que a los europeos es algo que os sorprende mucho. En Estados Unidos es bastante habitual que a los 13 años te regalen un arma por tu comunión. ¿Cómo no iba a saber usarla?”, zanja el director.

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